Miercoles, 8 Feb 2012

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El espíritu Sanmartiniano

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Andrea Greco, profesora de historia del nivel medio y superior, nos brinda una entrevista en la que nos da pautas de porqué el General Don José de San Martín es un modelo a seguir.

“El general San Martín era conciente de que los valores del orden y la civilización, la propiedad, la religión y la familia son los intereses más vitales de la sociedad. Vitales porque de su salud depende la vida de la comunidad y el bien común de la Nación.” Andrea Greco

¿Quién era San Martín en su vida familiar?

-San Martín fue hijo de una familia típicamente española, ambos padres de origen castellano.  Su padre, don Juan de San Martín, era el gobernador del departamento de Misiones; su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco. Fue el menor de cinco hermanos. Eran hidalgos, de allí la anteposición de la preposición “de” al apellido San Martín.

La palabra hidalgo tiene su origen en fijo de algo, hijo de algo, que es lo mismo que decir el que tiene algo por qué vivir y morir, el que tiene un ideal noble en la vida y por eso se le reconocía esta condición a aquellas familias que por su desempeño demostraban hacer servicios a Dios y a la Patria.

Cuando los avatares políticos de la España de su tiempo, invadida por Napoleón, le llevaron a concebir la idea de trasladarse a América, llegó a Buenos Aires donde empezó a frecuentar la casa de los Escalada que eran sus parientes por parte de doña  Tomasa de la Quintana, su futura suegra. Los Escalada organizaban tertulias en su casa. En una de ellas se conocieron Remedios, una de las hijas de la familia, y José de San Martín. Enseguida comenzaron el noviazgo.

Ella tenía quince años y él treinta y cuatro. Era muy común en aquel tiempo que hubiera esta diferencia de edad entre los novios. Según cuentan, dicen que al cruzarse sus miradas, don José comentó: "esta mujer me ha mirado para siempre". El noviazgo duró muy poco tiempo. Enseguida se casaron y partieron para Mendoza.-

¿Le preocupaba a San Martín la familia?

 

-Comenta también el Coronel Piccinali que este fue uno de los episodios fundamentales de la vida de San Martín, quien, como todo hombre de bien, consideró al matrimonio en la gran significación que Nuestro señor Jesucristo le dio, la de un Sacramento, con todas sus implicancias. Prueba de ello es un escrito que realizó en sus últimos años de vida donde consignó las fechas más importantes de su vida, y en tal listado, junto a las grandes batallas y los viajes decisivos escribió esta fecha (19 de setiembre de 1812) la de su boda con Remedios. Igualmente signos de la importancia que concedió a la presencia, aunque breve, de su esposa en su vida es aquella inscripción anotada en el epitafio de doña Remedios “esposa y amiga”.

Y ya fallecida su esposa, y arreglado su retiro del Perú, dejando su ejército bajo las órdenes de Simón Bolivar para que concluyera la Guerra de la Independencia de América, su preocupación central será la educación de su pequeña “mendocina”, Merceditas.

Años más tarde, cuando Merceditas se casó con Mariano Balcarce, viajaron a la Argentina donde nació su primera hija, María Mercedes, la primera nietita del General. De regreso a Francia tuvieron su segunda hija, Josefa. Las nietecitas llenaron de alegría los últimos años del Libertador como él mismo escribe al gobernador de Mendoza don Pedro Molina: “La ‘mendocina’ dio a luz una segunda niña muy robusta; aquí me tiene Ud. con dos nietecitas cuyas gracias no dejan de contribuir a hacerme más llevaderos mis viejos días”.-

¿Cómo podemos hacer para inculcarles a nuestros hijos un modelo de la talla de San Martín?

 

-Es muy importante proponer a nuestros hijos, alumnos y discípulos, verdaderos modelos arquetípicos que nos ayuden a tener grandes y nobles ideales, que nos insten a ser mejores a perfeccionarnos.

En momentos de dificultad y de crisis, se hace necesario, como nunca, restaurar valores, recobrar modelos, restaurar las figuras arquetípicas que pueden demostrarnos que aún hoy es posible vivir por un ideal. Figuras arquetípicas como la de San Martín, capaces de comprometer su vida, su fama, su honor tras la búsqueda de un ideal. En un momento de caos y crisis, José de San Martín aparece como el hombre de autoridad que la circunstancia reclamaba. Quiso salvar la hispanidad luchando contra una España en decadencia. Quiso concretar la independencia cuando muchos buscaban cobijarse bajo el ala del imperialismo británico.

San Martín no es un mito, pero sí es un héroe y un héroe no es un hombre común. Los hombres, los jóvenes, los niños siempre necesitamos de modelos que nos insten a ser mejores, a creer en ideales sublimes. Una de las causas de la crisis en que vivimos es la falta de modelos, de ejemplos, de ideales sustituidos por falsos ídolos que no pueden elevarnos, que no pueden mostrarnos camino hacia ideales altos porque sencillamente no los tienen.

San Martín es un héroe y un héroe es un modelo, un ejemplo que podemos imitar. ¿En qué? En su perseverancia, su tenacidad, su búsqueda clara del Bien Común y de la unidad americana. –

¿Qué aspectos de la vida familiar de nuestro prócer resaltaría?

 

- San Martín es un héroe cabal. Voluntad como pocas la suya, contra viento y marea realiza su idea a pesar de las calumnias, las ofensas, la falta de apoyo de muchos. Persevera, seguro del camino trazado; severo consigo mismo y con sus subordinados. Sus dolencias físicas hacen que en muchas ocasiones pareciera que su cuerpo se niega a acompañarle, pero su voluntad es más fuerte, y se sobrepone a la enfermedad haciendo más notable su grandeza de carácter. Su realismo asombra, su clarividencia para juzgar los hechos y los hombres, también. Y si de rechazar la vanidad y ambición se trata, pocos hombres pueden demostrar tan límpidamente el desprendimiento y la renuncia. Esto fue comprendido por sus contemporáneos y por ello los nobles de corazón lo siguieron, y los miserables lo envidiaron.

San Martín es un héroe y es el Padre de la Patria, porque ganó para nosotros la Independencia americana. Pero las grandes obras no son obras de un solo hombre. A San Martín lo secundó todo un pueblo que creyó en él y en sus ideales, y no dudó en ponerse a su servicio.

Hoy nuestra Patria vive una hora más que incierta. Imitemos a nuestros antepasados. Una Nación no se hace con el esfuerzo de unos pocos, una Patria se construye día a día con el sudor, el estudio, el trabajo de todos, donde todos son parte de un esfuerzo, de una empresa común.

A veces, cuando miramos este panorama sombrío tenemos la tentación del desaliento. No bajemos los brazos, nuestra Patria es grande y hermosa y ha de levantarse.

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